Nacimiento

Martes 14.10.14
Debo reconocer que me moría de miedo. Iba a todas las consultas mensuales con cierto recelo y nervios porque no sabía que me iban a decir, tenía pánico saber que algo quizás andaba mal. Entiéndeme: todo era nuevo para mí. Y parece que mis nervios eran algo justificados, ya que en la consulta de la semana 37, un lunes por la mañana mi doctora me dijo que por mi presión y con la ecografía especial que te hice, tenías que nacer lo antes posible.

No había opción de pensarlo mucho: un día más y ¡Te tendría en mis brazos! El 13 de octubre a las 11pm ingresé a la clínica ¿Te imaginas? Primera vez que entraba hospitalizada a una clínica, primera vez que me iban a operar y primera vez que daría vida a un nuevo ser. Como era de esperar, no dormí casi nada toda la noche; tu papá nos acompañó. Los 3 conversábamos de cómo sería el día siguiente, de cómo llorarías al nacer y sobretodo hablábamos de cómo te llamaríamos. ¿Puedes creerlos? Ya íbamos a conocerte y no sabíamos cómo llamarte. Teníamos una loca idea de ponerte un nombre “extraño”, buscábamos y buscábamos un nombre distinto, novedoso y fuera de lo común. Sin saber, que los nombres estaban ahí mismo, dentro de nuestras familias: tus abuelos.

El 14 de octubre llegó, desperté a las 6am (bueno, me despertaron las enfermeras y obstetras); tu papi se despertó asustado (como siempre, ya verás cómo se despierta todo gruñón) mientras que yo estaba con los ojos abiertos como una uva. Me hicieron los últimos análisis, y solo esperaba la llegada de la ginecóloga para que me diga que vaya a sala de operaciones. Tus abuelitos estaban conmigo ansiosos y nerviosos a la vez. Todos estábamos así.

Hasta que a las 9am por fin me llevaron a sala de operaciones, me despedí de tu abuelita y de tu abuelito (Abelito, como dice que quiere que lo llames), tu papá nos acompañó todo el momento hasta que entré a sala y lo dejaron esperar afuera. Me alistaron para empezar la cesárea, no sentí nada. Minutos después entró tu papi y a los segundos él ya te tenía en sus brazos y te puso a mi lado, juro que recuerdo cada segundo de aquel momento, tu piel, tus ojitos en forma de línea y tu gran ansiado grito. Jamás pensé que me sentiría tan feliz escuchando tu llanto, luego te llevaron y no supe de ti hasta casi el medio día. Las horas más largas de mi vida.

Entré al cuarto y solo preguntaba por ti, hasta que a las horas te llevaron. En ese momento supe que algo bueno he debido de hacer en la vida, para tener tan maravilloso privilegio de poder verte y sentirte.

Gracias por todo. Gracias por hacerme mejor hija, mejor madre y sobretodo mejor persona. Te debo la vida entera.

 
Tu primera foto, tomada por papá.

 
Tu última foto antes de conocerte

0 comentarios: